¿Moderrnizar el Islam?
Diríamos que los intelectuales musulmanes, se encuentran divididos entre diversas corrientes ideológicas, debido a dos modelos que los ancla en su propio desarrollo. Por un lado el modelo europeo con todo su contenido de retos científicos, políticos, económicos y militares, y por otro lado el modelo musulmán con todo su contenido de valores, sabiduría y experiencia.
Por desgracia el primer modelo (europeo) se impone al presente a pesar de su decadencia económica basada en una falsa concepción del liberalismo democrático, de su decadente política basada en el robo y expoliación de riquezas ajenas y su terrorismo encubierto de dignidades que apenas si puede ya convencer. Pero a pesar de todo, hoy en día arrastrar un gran peso histórico no deja de ser un lastre si se le pretende competir con un sistema que carece de valores humanos.
Aceptar el modelo europeo significa además rechazar a la propia Tradición, o en el mejor de los casos entrar en graves conflictos internos, pues no deja de ser el modelo que representa además, al colonialismo a la conquista y la grandeza de un imperio, representado por el Gendarme autonombrado por su poder económico (Estados Unidos).
La propia aceptación o subida a este carro del mal llamado progreso significa aceptar y sentir un agravio comparativo y por tanto un resurgir del concepto antes inexistente (como se entiende en occidente) de los nacionalismos y con ellos el tan nombrado Reformismo que oculta incluso al radicalismo.
Tal vez el ejemplo más significativo de este paso (Reformismo) se encuentre en la época de Mustafá Kemal, llamado Ataturk o padre de los turcos (1881-1934), uno de los mayores genocidas del siglo XX por su lucha personal contra los sabios del Islam y las ordenes sufíes. Esta época totalmente siniestra para el mundo musulmán, fue el resultado o culminación de ciertos movimientos ya orquestados anteriormente (a través de la propia ayuda occidental y su injerencia colonial) ocurridos entre beduinos del desierto árabe de pensamiento rígido e influenciados por la figura de un supuesto Ulama controversial (Al-Wahha) y los pactos secretos de Francia e Inglaterra, que dio paso al movimiento wahabita que actualmente impera en Arabia Saudi.
Este primer paso de reforma siguiendo consignas, no siempre reconocidas de occidente, pretendía hacer tabla rasa de las interpretaciones tradicionales, con el fin de poder adoptar los valores y técnicas modernos. Con una pretensión de alejamiento de las propias Escuelas Jurídicas Islámicas y un supuesto retorno a las fuentes y creencias islámicas según la visión de ciertos intelectuales influenciados por el resplandor occidental y el calvinismo de sus políticos. De esta forma rescatan como único medio, al Corán y a la Sunna de forma literalista y sin la interpretación sabia y tradicional, aunque para evitar un fanatismo exagerado, se rescata el concepto de Ijtihad, esfuerzo o interpretación personal y racional, para la aplicación de la Sharía, papel que pretendían darlo a un Muytahis o juristas de reconocido valor, con el único objetivo de dar nuevos significados e interpretaciones a los Textos mencionados, de forma que estos correspondieran con los nuevos aires modernistas bajo la sombra de occidente.
Estos movimientos dirigidos por las Potencias, consiguieron acabar con el califato y desmembrar así a la unión de la Umma musulmana, cosa que consiguieron a cambio de poderes parciales y glorias pasajeras.
Más tarde estos mismos movimientos se dividen en otras formas ideológicas, todas unidas al mismo tronco, pero de corte nacionalista (hasta el presente), para liberarse de las tutelas occidentales y lograr su independencia. Independencias conseguidas en muchos casos por líderes políticos alejados de la Tradición, agnósticos en algunos casos y títeres en general de los intereses occidentales y sus condiciones particulares. De esta forma cumpliendo pactos, eliminan de sus legislaciones la Sharía, en vez de reformarla (cosa admisible, por ser obra humana de “inspiración” divina).
Estos movimientos con nombres propios; Wahhabis, Salafis, Hermanos Musulmanes, Tablig etc. Y sus correspondientes acciones sociales a través de organizaciones políticas, partidos, asociaciones culturales, Centros Islámicos etc. Pretenden ostentar la hegemonía del reformismo islámico y autonombrarse los líderes e interlocutores entre occidente y el Islam, y a través de su esfuerzo conseguir un modelo de modernismo para el mundo árabe y para el musulmán.
Desde el encuentro de petróleo en Arabia Saudí y Kuwait, este sirve a dichos intereses, por lo que occidente se ve impregnado de unos supuestos interlocutores o representantes, que en realidad, no representan nada ni a nadie.
Por otro lado y de forma inalterable, se encuentra la tradición islámica, rica en sus valores ancestrales, sus Escuelas Jurídicas, su Tasawwuf (salaf) sus filosofías tipo Ashari, Unaidi, Akbari etc. Su riqueza intelectual forjada a través de siglos de estudio y desarrollo, que forma la verdadera comunidad musulmana, siendo la mayoritaria, y como siempre, ejemplo de convivencias interreligiosas, sociales, etc., cuando no han sido pisoteadas, marginadas, empobrecidas, conquistadas etc.
Hoy en día, después de guerras (aun no acabadas) y de cierta estabilidad “islámica” (¿) tan solo le corresponde a sus sabios decidir sobre los conceptos de modernidad y desarrollo, que si bien es cierto que puedan jugar a este juego internacional de influencias liberales y de poder, siempre habrá una gran parte de intereses hacia la verdadera cultura del Islam, que es el de la Tradición, único válido interlocutor y capaz del desarrollo de la modernidad, pues dicho concepto debe ir unido a la idiosincrasia de un pueblo civilizador bajo su propia cultura, que hizo entre otras cosas, la posibilidad de que Europa se modernizase en la alta edad media.
Actualmente países como Túnez, Argelia y Marruecos “contienen” dichas posibilidades, en contra de lo que occidente hace, “mirar hacia Arabia Saudí” y a su petróleo, creyendo falsamente que puedan liderar desde su decadencia moral y casi anti islámica a toda la Umma. O representar algún tipo de modernismo, pues ya estamos viendo por ejemplo, el trato misógeno dado a sus mujeres y su fanatismo a la hora de aplicar leyes sin la correcta interpretación de las Escuelas Jurídicas, cayendo en un fanatismo radical que nada tiene que ver con el Islam
